Hemos sido unos boca chanclas

Verás.

 

Hoy te voy a contar tres cosas que según yo son buenas para tener una relación sana (para hombres y mujeres).

 

Y todo ha salido de que una chica comentó un tostón infumable que me conseguí leer.

 

Haré un vídeo al respecto en el que aprenderás cosas, joder si aprenderás.

Así que te enterarás bien, porque para entonces avisaré por aquí.

Y si quieres ver las capturas ahora para saber de dónde sale todo, puedes ir a mis stories de IG (las subí a las 3 de la mañana).

 

Pero bueno, vamos con las tres cosas.

 

1- Tener conversaciones incómodas sinceras.

 

Esto lo saqué de Napoleon Hill.

Él decía que la madera de un árbol en un bosque no soporta la cantidad suficiente de “incomodidad” y que por ello es quebradiza.

Que solo sirve la madera de los árboles solitarios que aguantan temporales difíciles para que esa madera sea más flexible y se pueda doblar para hacer arcos.

 

Pues ya sabes.

 

2- Tener MUCHO tacto (del hombre a la mujer).

 

Es cierto que tienes que poner tus límites, pero no hay que decirlo con un altavoz.

Pues lo mismo en persona y por texto.

 

Muchas veces pensé y actué de esta manera:

 

“Bueno, lo digo aunque suene mal” o “luego profundizaré”.

 

No me funcionó.

Al contrario.

 

Porque si tú le dices a una chica:

 

“te faltan tetas” o “baja de peso”, automáticamente la matas.

(Aunque luego lo intentes arreglar, hay una herida ahí).

Son nuestra “inocencia del planeta”, como los niños.

Mantengámosla intacta.

Ya iremos nosotros a la guerra si hace falta.

 

3- Confiar en lo que te dice (de la mujer al hombre).

 

También es cierto que los tíos, en nuestra gran mayoría, somos, o hemos sido, unos boca chanclas y no dábamos un palo al agua.

 

Que prometíamos mucho y luego nos sentábamos en el ordenador a “subir a diamante”.

Sí, lo reconozco, yo he sido eso.

 

Pero qué diferente hubiera sido recibir cada día un:

 

— Va cariño, tú puedes, yo confío en ti.

 

En vez de:

 

— Es que tú siempre…

 

Es ese “tacto” de la mujer para el hombre el que muchas veces falta.

 

Y no hace falta que me vendas los oídos ni que me hagas una fiesta de cumpleaños cada vez que haga una venta.

 

Pero no me digas que no va a funcionar y que vuelva a lo que “supuestamente” es seguro.

(Que no hay nada seguro en esta vida, cariño).

 

Yo lo resumiría en esto:

Que piense bien de ti y no al contrario.

 

Ella quiere ser tu compañera de experiencias.

Y yo la mía la prefiero si se emociona conmigo cuando tomo la iniciativa.

(Que es lo que quieren).

 

Pero sin que me vea como un niño construyendo un LEGO.

Porque aunque no lo parezca, los niños tarde o temprano se hacen mayores.

 

Suficiente por hoy.

 

Puedes unirte a mi lista y te regalo un vídeo corto (7 minutos y 31 segundos) donde te explico cómo aplicar todo esto también por texto, sin ser brusco, sin ser un blando y sin cargarte la atracción por el camino.

 

Lo tienes abajo.

 


 

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