Mi plan A es ser una puta estrella del rock.
Hablo en serio.
Mi verdadero sueño desde que tenía 17 años es tener una banda de Death Metal, subirme a un escenario y gritar hasta escupir los pulmones.
Lo que hago ahora (enseñar a hombres a tener descaro y ligar) es solo mi "mientras tanto".
Es mi forma de financiar el sueño y de no tener que aguantar jefes ni clientes que no quiero escuchar.
Pero para llegar aquí, tuve que dejar de ser un NPC.
La vida del "Tímido Cagón"
Durante 11 años fui barbero.
Me pasaba el día con unas tijeras en la mano, arreglando barbas y escuchando dramas ajenos.
Tenía "buena percha", sí. Pero por dentro era un niño en pañales.
Mis habilidades sociales se resumían en dos escenarios:
- Ellas me entraban a mí (por inercia).
- Yo iba borracho y me atrevía a hablar (mal).
El resto del tiempo, mi vida era el League of Legends (Main Zed, por si te lo preguntas), jugar al Tekken e ir a torneos, beber monsters y fumar porros.
El cuento del TDAH y las pastillas
Durante mucho tiempo me creí el cuento de que tenía TDAH.
Hoy en día, si miras el móvil y estás un poco "apollardao", te dicen que tienes un trastorno. Yo lo compré.
La realidad es que acabé en la consulta de un psiquiatra no porque estuviera enfermo, sino porque fui un "putito".
Estaba en una relación que no iba bien. En lugar de poner límites o dejarlo, accedí a ir a terapia para complacerla.
Y...
Pues nada.
Acabé recetado con anfetas (Elvanse y Abilify).
Durante casi dos años fui dependiente. Si no me las tomaba, sentía que me moría.
Hasta que un día dije basta.
Prácticamente me encerré en casa de una chica en Puigcerdà.
Ella me decía: "¿No será mejor que te las tomes?".
Y yo: "No. Si no rompo esto ahora, siempre voy a ser un puto esclavo".
Ahí entendí que no tenía un trastorno. Tenía una falta de dirección.
Dejé las pastillas.
Cambié el LoL y el Tekken por algunos libros.
Y dejé de repetirme cada día: Es que como tengo "TDAH"...
Ahora, si me voy por las ramas, es porque me da la gana, no porque no me pueda concentrar.
El Despertar
Con las mujeres pasó lo mismo.
Yo me esperaba lo peor de ellas. Pensaba que eran complicadas o malas.
La realidad es que son encantadoras... si les pones límites y no les dices sí a todo.
Si eres un felpudo (o te medicas para aguantarlas), te pisan.
Pero si las pones firmes, si tienes descaro y sabes lo que vales, se vuelven dulces.
Mi vida ahora
Hoy ya no corto el pelo a nadie que no me salga de las narices.
Me gano la vida enseñando a otros hombres a enderezar su vida amorosa, igual que enderecé la mía en esa casa de Puigcerdà.
Ligo desde casa.
Escribo emails.
Y practico mis guturales mientras mi perro me mira raro (es un perro que se asusta si se mueve una bolsa de plástico por la calle, así que imagínate el cuadro).
No soy un gurú.
Soy un ex-barbero que te ha contado su vida y como ha llegado hasta aquí.
Si buscas a un tipo académico y correcto, no soy yo.
Si te gusta el Reggaeton, ya te digo yo que no nos vamos a entender.
Pero si quieres dejar de hacer el canelo y empezar a vivir bajo tus propias reglas hasta que seamos estrellas del rock...
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